Google consigue en algo más de tres años meter su navegador como el segundo más usado en el mundo mientras que Internet Explorer va perdiendo cuota hasta bajar del 40%. Esto que hace 10 años parecía imposible se ha dado gracias a la obligación que tiene Microsoft de dar a elegir al usuario entre los principales navegadores y a la agresiva campaña de publicidad que Google ha dado a Chrome durante el año pasado. Campaña que sería del todo imposible para los desarrolladores de otros navegadores como Firefox u Opera, o incluso Safari.
Y es que Google después de unos años apoyando los proyectos de la Fundación Mozilla (Firefox, Thunderbird, etc.) se ha volcado en convertir su propio navegador en el más rápido, simple y seguro. Todo esto junto con la Web Store y la comodidad de poder trabajar en la nube con Gmail y Docs han hecho de él una elección más que evidente. Demasiado quizás.
No es un secreto que Google vive de los datos que generamos cuando navegamos usando sus productos ‘gratuitos’, y esos datos son muchos y para ellos muy útiles, luego los usan para mostrarnos publicidad acorde con nuestras preferencias. Y con Chrome está es una tarea más fácil para ellos. Google se ha convertido en aquello contra lo que luchaba a principios de la década pasada, un gigante con una posición dominante y ya no esconde sus pretensiones monopolistas.
Esperemos que Mozilla y Opera se pongan las pilas este año para no descolgarse de la carrera y que no nos veamos obligados a elegir entre Microsoft y Google. Mozilla por su parte ha publicado un RoadMap con sus próximos movimientos en respuesta a su perdida de cuota frente a Chrome, como mejoras en la velocidad, su propia App Store o la inclusion de los AddOns en Sync.